miércoles, 21 de diciembre de 2016

EL NOVIAZGO CRISTIANO



EL NOVIAZGO CRISTIANO
Más bien, el tema podría ser: El noviazgo a la luz de la Biblia, y con un énfasis especial en la pregunta específica: ¿Debo esperar que Dios me mande mi pareja, o debo buscarla yo mismo?
Al plantear esta doble pregunta, surgen otras más. Veamos por lo menos 2 básicas:
• Si Dios me la va a mandar, ¿Cómo sabré quién es la persona enviada? En la Biblia, y en la experiencia de algunas personas, se ha demostrado que el hecho de depender 100% de Dios para recibir la pareja ES LA EXCEPCIÓN Y NO LA REGLA. Casos excepcionales, como el de Rebeca para Isaac.
• Si es que somos nosotros los que debemos escoger, ¿Hay alguna manera de estar seguros de no equivocarnos? Esto sucedía también en algunos casos en los tiempos Bíblicos. Jacob escogió a su esposa, entre otros casos.
Pero EN VERDAD NOS SORPRENDERÍAMOS al saber cuál era la regla en los tiempos bíblicos: Con mucha frecuencia los padres escogían la pareja de su hijo, y el compromiso se hacía ENTRE LOS PADRES, y no con los jóvenes. Lea, por ejemplo, 1 Corintios 7:36, lo cual muestra la autoridad del padre para el casamiento de las hijas, principalmente.
La Biblia no da "reglas" a seguir, ni aconseja tal cosa como "espera a tu pareja". Más bien, esto es un indicio de lo siguiente:
1. El noviazgo, como tal, debe ser considerado como algo serio, y como la antesala del matrimonio.
2. Aunque no hay "reglas", sí hay principios que nos orientan en cuanto a relaciones sentimentales se trata.
             a. Dios nos creó con la capacidad de amar y ser amados. Esa capacidad empieza a despertar en la adolescencia. Genesis 1:27 dice que somos creados a imagen y semejanza de Dios.
             b. Una de las bendiciones de la creación es la libertad de decisión. En Cristo, esa capacidad se refuerza. Dios espera que la usemos con responsabilidad. Gálatas 5:13.
              c. El escogimiento de la esposa para Isaac nos da el principio de la dependencia y la búsqueda de la voluntad de Dios. Génesis 24:12
              d. Otro principio importante, derivado del mismo pasaje, es el hecho de la afinidad de la pareja, que bien puede interpretarse como ser de la misma fe (vs.1-4). Este principio parece estar reforzado por la enseñanza paulina de "no unirse en yugo desigual con los incrédulos", según 2 Corintios 6:14, aunque este texto no habla precisamente de las relaciones sentimentales, sino de Santidad vs. contaminación espiritual.
    - Hay algunos casos registrados en la Biblia donde no se cumple este principio de la afinidad espiritual (ser de la misma familia de la fe), y parece ser que Dios estuvo de acuerdo con José, hijo de Jacob, quién se unió con una egipcia, hija del sacerdote de On, dios pagano. Pero… ¿quién era José? Un hombre consagrado 100% a Dios y comprometido con su fe(Esto es un caso excepcional), ya que hay jóvenes que pone este caso para unirse con inconversos.
      - No obstante esta libertad, el riesgo es muy grande. El peligro que se corría era que las parejas que no eran de la misma fe podían desviar el corazón de los hijos de Dios (Jezabel y Acab, por ejemplo, o las esposas paganas de Salomón; (1 Reyes 16:29; 1 Reyes 11: 1-10; Deuteronomio 7:3-4)
                    e. El hecho de que el siervo de Abraham buscó una señal no indica que así tenga que ser siempre, pero es aconsejable orar y pedir a Dios por la pareja ideal quien más que El conoce nuestros corazones y nuestros gustos. La confirmación de Dios puede darse por medio de una señal específica, pero no necesariamente. En la Biblia existe apoyo para ambos casos. Repetimos: Esta es la excepción de la regla. El contexto nos arroja luz, al saber que Abraham habitaba entre pueblos paganos, y la nación de Israel aún no había sido formada.
3. Lo más acercado a la Biblia es, pues, que, bajo la dirección del Señor, la aplicación de los principios arriba mencionados, y una actitud de compromiso, tengo libertad cristiana para escoger a mi pareja, con la cual me casaré.
                                                                                                                                                      CONCLUSIONES

• El noviazgo debe ser visto como AMISTAD. La amistad debe ser la base de todo noviazgo, así como también de todo matrimonio.
• Voy hacer contundente al afirmar que no se valen besitos románticos, o caricias sanas, pero es más placentero si ves a tu chica (o) como tu mejor amiga (o) y su tiempo es invertido a conocerse en alma y espíritu (el cuerpo debe esperar), hasta los santos lazos del matrimonio.
• Un noviazgo cristiano es un amor desinteresado, existen elementos como la edificación, la ministración, la oración mutua, el servicio. En este tipo de noviazgo, hay pocas probabilidades de que los jóvenes se embaracen prematuramente ya que mantienen una vida consagrada a Dios y esto hace que escapen de los deseos carnales como la fornicación y el adulterio.
UNAS PALABRAS FINALES
El ideal a buscar es el de las relaciones sentimentales de amistad. Una buena amistad asegura un buen noviazgo. Un buen noviazgo asegura un buen matrimonio, el cual es fundamento para una buena familia, y ésta, de una sociedad mejor.
No estés a solas con tu novio (a). El diablo es astuto. No sólo huye de la tentación, sino que NO LAS BUSQUES. Proverbios 6:27-28.
El propósito de esta etapa (comúnmente conocida como noviazgo) es el conocimiento mutuo. El verdadero amor lleva al compromiso, y éste al matrimonio. No menos. Jacob se enamoró de Raquel, y fue suficiente para comprometerse y lograr su amor. (Génesis 29:1). Cualquier otra cosa puede ser pasatiempo, aventura, o una conquista más. ¿Qué quieres ser tú?
Alguien dijo que el tiempo para conocer bien a alguien son 2 años. En ese tiempo se conoce el alma y el espíritu de la persona. Sólo faltaría el cuerpo. Y esto es para el matrimonio.
Para las chicas: Por la cultura, ustedes tiene la última palabra. Normalmente somos los hombres quienes enamoramos a las chicas y les pedimos que sean nuestra pareja, pero esto sólo se concreta si ustedes nos dan el "sí". Este es mi consejo: NO TE CONFORMES CON CUALQUIERA. Piensa en grande. No te hablo de tu "príncipe azul", sino de un chico amable, respetuoso, que te amé desinteresadamente y sobre todas las cosas que ame a Dios primero ya que si lo hace así te amara a ti para toda la vida. ¿Qué quieres para ti y los tuyos en el futuro? Eso depende de tus decisiones y acciones presentes.

Dios te bendiga.

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