martes, 22 de mayo de 2018
JESÚS ANTES QUE ABRAHAM— ¿EN QUÉ ASPECTO?
JESÚS ANTES QUE ABRAHAM— ¿EN QUÉ ASPECTO?
Por Sir. Anthony F. Buzzard (unitario)
En Juan 8:58 Jesús afirmó su superioridad sobre Abraham. Su posición suprema, sin embargo, depende sobre el Padre quien glorifica al Hijo (Juan 8:54). El afirmó que Abraham se regocijó de “ver mi día” (Juan 8:56)—eso es, Abraham por fe vio la venida del Mesías por adelantado de su llegada real. El día del Mesías “preexistió,” por así decirlo, en la mente de Abraham.79 Los Judíos entendieron mal lo que Jesús había dicho, creyendo que él había hecho una afirmación de ser realmente un contemporáneo de Abraham (Juan 8:57). Jesús reafirmó su absoluta preeminencia en el plan de Dios con la afirmación sorprendente, “Antes que Abraham fuese, “Yo soy [él]” (Juan 8:58).
Para captar el significado de la frase “Yo soy” en este texto, es esencial compararlo con el uso frecuente de Juan de la misma frase, la cual es en algunos lugares conectada con el carácter Mesiánico de Jesús:
Juan 18:5: “Jesús le dijo: ‘Yo soy [él]’” (identificándose como aquel que estaban buscando).
Juan 6:20: “Mas él les dijo: Yo soy; no temáis.
Juan 9:9: “El [el hombre curado de ceguera] decía: ‘Yo soy [él]’.” (ie., “Yo soy aquel.”)
Juan 4:26 “Jesús le dijo [a la mujer en el pozo]: ‘Yo soy [él], el que habla contigo’”
Juan 8:24: “Porque si no creéis que yo soy [él], en vuestros pecados moriréis”.
Juan 8:28: “Cuando hayáis levantado al Hijo del Hombre, entonces conoceréis que yo soy [él]”.
Juan 13:19: “Desde ahora os lo digo antes que suceda, para que cuando suceda, creáis que yo soy [él].”
Juan 8:35-37: “¿Crees tú en el Hijo de Dios?…El que habla contigo, él es”.
Cp. Juan 10:24,25: “‘Si tú eres el Cristo, dínoslo abiertamente.’ Jesús les respondió: Os lo he dicho, y no creéis.’”
Juan 8:58: “Antes que Abraham fuese, Yo soy [él].”
En este punto el propósito expresamente declarado de Juan para escribir la totalidad de su Evangelio debe ser mantenido en mente. Su objetivo era que nosotros deberíamos “creer que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios” (Juan 20:31). El hecho de que en el Antiguo Testamento Dios habla de sí mismo como “Yo soy [él]” no nos lleva, como se piensa frecuentemente, a la conclusión de que en labios de Jesús “Yo soy [él] significa “Yo soy Dios” en el sentido Trinitariano. Las declaraciones “Yo soy él” de Jesús en Juan pueden ser explicadas satisfactoriamente como una afirmación de ser el Mesías. Como tal Jesús se presenta a sí mismo como el único agente del único Dios y envestido por el anterior para obrar en su nombre.
Incluso si uno quisiera conectar las declaraciones de ego eimi’ (yo soy) de Jesús con las palabras de Dios en el Antiguo Testamento, aún no habría justificación para identificar a Jesús con Dios en el sentido Trinitariano. Jesús, como Mesías, puede llevar un título divino sin ser Dios. Una vez que el principio Judío de “agencia” es tomado en cuenta, será rápidamente entendido que Jesús perfectamente representa a su Padre. Como agente él obra y habla por su principal, de modo que las obras de Dios son manifestadas en Jesús. Nada de esto, sin embargo, hace a Jesús literalmente Dios. El permanece el Mesías humano prometido por las Escrituras. La Teología Trinitariana frecuentemente exhibe su predisposición anti-mesiánica, y pasa por alto la evidencia de Juan, fallando en reconocer sus simples declaraciones monoteístas que definen al Padre como “el único Dios verdadero,” distinto de Su Hijo (Juan 17:3; 5:44). Este procedimiento coloca a Juan en contra de Mateo, Marcos, y Lucas/Hechos. También borra el punto central del Nuevo Testamento que es el proclamar la identidad de Jesús como el Mesías.
La Evidencia frente a nosotros (citada arriba) muestra que la famosa frase ego eimi significa: “Yo soy el prometido,” “Aquel en cuestión”. El hombre ciego se identifica a sí mismo diciendo “yo soy la persona que están buscando”; “Yo soy aquel.” En contextos donde el Hijo del Hombre o el Cristo son mencionados Jesús afirma ser “quien,” o “aquel” i.e., Hijo del Hombre, Cristo. En cada caso es apropiado (como reconocen los traductores) añadir la palabra “él” a “Yo soy.” Hay toda la razón para ser consistente y suministrar “él” en Juan 8:58 también. Así en Juan 4:26, “Yo soy”= “Yo soy [él, el Mesías].” En Juan 8:58 igualmente Jesús declara: “Antes que Abraham fuese, yo soy [él, el Mesías señalado].”
Es importante notar que Jesús no usó la frase revelando el nombre de Dios a Moisés. En la zarza ardiente el único Dios había declarado Su nombre como “Yo soy el que soy” o “Yo soy aquel auto-existente” (Exo. 3:14). La frase en la versión Griega del Antiguo Testamento lee ego eimi ho hown, la cual es muy diferente de la de “Yo soy él” usada por Jesús. Si Jesús había afirmado en efecto ser Dios, es muy extraordinario que en un subsiguiente encuentro con los Judíos hostiles él afirme no ser Dios, sino el singular agente de Dios que lleva el título de Hijo de Dios” (Juan 10:34-36).
Es justo preguntar cómo alguien puede “ser” antes de que sea o exista realmente. ¿Es la tradicional doctrina de la encarnación de un segundo ser divino la única forma posible de tratar con las declaraciones de Juan sobre la preexistencia? El patrón del lenguaje de pre ordenación hallados en el Evangelio de Juan no requiere una preexistencia literal del Hijo. Abraham se regocijó mientras miraba hacia delante a la venida del Mesías. El día del Mesías era una realidad para Abraham a través de los ojos de la fe. Así también el Mesías “existió” como el sujeto supremo del plan de Dios mucho antes del nacimiento de Abraham. “Antes que Abraham fuese Yo soy [Aquel]” es una declaración profunda acerca del plan original de Dios para el mundo centrado en Jesús, quien Juan puede también describir como “crucificado antes de la fundación del mundo (REv. 13:8). No tenemos dificultad para captar cómo esto debe ser entendido: Jesús fue aquel señalado—un señalado a morir—mucho antes de que Abraham, como el supremo agente del plan de Dios. Si Cristo fue “crucificado Antes que Abraham,” él mismo puede decirse haber “existido” en los consejos eternos de Dios. En ese sentido él era en efecto señalado como Salvador del mundo antes del nacimiento de Abraham.
En apoyo a esta interpretación citamos nuevamente los comentarios de Gilbert. De Juan 8:58 él dice:
Jesús había estado enfatizando su pretensión Mesiánica. El no dice que antes que Abraham naciera el logos existió; él dice “Yo soy”. Es Jesús el Mesías, Jesús el hombre a quien el Padre había consagrado a la obra Mesiánica quien habla. Justo antes de esto él había hablado de “mi día,” que Abraham vio (Juan 8:56), por el que debemos entender la aparición histórica de Jesús como Mesías. Abraham había visto esto, visto virtualmente esto en la promesa de Dios de una simiente (Gén. 12:3; 15:4,5) y la había saludado de lejos (Heb. 11:13). Y ahora es éste quien conscientemente se da cuenta de la visión distante de Abraham quien dice, “Antes que Abraham fuese, yo soy.” Jesús, por tanto, parece afirmar que su histórica personalidad mesiánica existía antes que Abraham naciera. Si este es el caso, entonces su existencia anterior a la de Abraham debe ser pensada como ideal.
La Ambigüedad de Juan 8:58
Los comentaristas sobre el libro de Juan frecuentemente notan una cierta ambigüedad en los dichos de Jesús, especialmente en conexión con el fracaso de la audiencia hostil Judía de captar lo que quiso decir Jesús. La ortodoxia está frecuentemente entusiasta de ponerse de parte de las opiniones de los Judíos en contra de Jesús. Los Judíos, se arguye, pensaron que Jesús estaba afirmando ser Dios. Por tanto lo es. Pero la audiencia hostil de Jesús no es una guía segura de las intenciones de Cristo. Acabamos de ver que Jesús tuvo que corregir el entendimiento errado Judío de que él esta afirmando ser Dios. Su pretensión era que él era el Hijo de Dios, que es el rango de un ser humano, no Dios. En Juan 8:58 hay una interesante ambigüedad gramatical que hace posible una traducción diferente. La traducción estándar: “Antes que Abraham fuese, yo soy” no es la única manera de traducir el Griego.
Es un hecho elemental de lenguaje que el aoristo infinitivo Griego toma su significado del contexto. Este puede referirse a eventos futuros o pasados. Así Mateo escribe, “Antes que el gallo cante” (Mat. 26:34; prin, “antes,” + aoristo infinitivo). Pero antes en el mismo Evangelio tenemos “antes que se juntasen” (Mat. 1:18; prin + aoristo infinitivo). En el Evangelio de Juan tenemos, “Señor, desciende antes que mi hijo muera.” (Juan 4:49; prin + aoristo infinitivo); “Y ahora os lo he dicho antes que suceda” (Juan 14:29; prin+aoristo infinitivo). La pregunta surge, ¿Cuál es la traducción correcta de Juan 8:58? Dijo Jesús acaso: “Antes que Abraham fuese [i.e., regresar a la vida en la resurrección], yo soy,” o “Antes que Abraham fuese [i.e, hubiese nacido], yo soy [él]”?
Puede ser que la ortodoxia interpreta mal este versículo como una prueba de la preexistencia de Cristo. Sólo unos pocos versículos antes Jesús había hablado de la resurrección como confiriendo vida sin fin sobre aquellos que lo siguen (Juan 8:51). Los Judíos objetaron que esta afirmación hacía a Jesús superior a Abraham quien entonces estaba muerto. Jesús justifica su pretensión señalando que Abraham había de hecho visto hacia delante el día del Mesías. Los Judíos mal entendieron a Jesús creyendo que decía que Abraham y él eran contemporáneos (“¿Has visto a Abraham?”; Juan 8:53,56,57). Es posible que Jesús los contrariara con la estupenda afirmación de que él precederá a Abraham en la resurrección. Antes que Abraham gane la inmortalidad en la resurrección, Jesús ya estará vivo e inmortal. Esto justificaría plenamente la afirmación de ser superior a Abraham. “llegar a ser” (el aoristo infinitivo de ginomai) es de hecho usado de la resurrección en la Septuaginta de Job 14:14: “Esperaré hasta que venga a ser nuevamente.”
Si el texto es leído como lo traducen las versiones estándares Jesús tendría que haber afirmado ser el Mesías señalado desde la eternidad. O él pudo haber establecido su superioridad sobre Abraham en otro sentido. Abraham anticipó el triunfo del Mesías. Jesús ciertamente estará disfrutando de vida sin fin como el Salvador resucitado mucho antes de que Abraham reaparezca en la futura resurrección.
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)

No hay comentarios.:
Publicar un comentario